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| LA FIESTA CAMPESINA por: María Teresa
Linares
La
fiesta campesina es una de las formas de reunirse un grupo afín de amigos,
vecinos, visitantes, para momen Históricamente
esta fiesta se ha alegrado con el toque de instrumentos típicos. Primero
el tiple y el güiro, luego
algún otro instrumento de percusión, la guitarra o el tres, y la sustitución
del tiple por la bandurria o
el laúd Cubano. Aquí
apareció el canto solista del campesino utilizando la décima para todo
tipo de improvisaciones, con temas alusivos a la fiesta o a las personas
asistentes. Aquí también apareció el zapateo
como forma de baile de pareja desenlazada
y otros bailes que se mencionan en las fuentes literarias
tan antiguas como el cachirulo
, la caringa, el tumbantonio,
el papalote y el gavilán, todos basados en una persecución galante de la pareja . De muchos de estos bailes hay referencias en otros países latinoamericanos,
como la zamacueca en Chile,
el gato en Argentina, el jarabe
o el son huasteco en México, la jarana en Panamá. Todos descienden de los zapateados
españoles, combinados con elementos eróticos de grupos negros como los
bailes de makuta y yuka en Cuba. De
todos, el baile más generalizado en Cuba ha sido el zapateo. Pichardo
describe el canto del campesino como ay-el-ay
o llanto. Dice que se llama así porque comienza con esta interjección.
Le llama punto de
harpa a una variación del mismo con acompañamiento punteado por el
arpa, la guitarra o el tiple. “El zapateo,
dice, es la parte del baile que se acomoda a los sones explicados
y a otro particular idéntico, distinguiéndose el punteado, escobillado,
etc. el cual, aunque rústico, está muy generalizado: nada de figuras,
si se exceptúa alguna vuelta de cuerpo para presentarse inmediatamente
a su pareja de frente a continuar el ejercicio incansable de los pies,
cuyo sonsonete, por más variaciones que ejecuten, no han de perder el
compás, hasta que aparece un nuevo Zapateador
a relevarle, bastando un saludo o inclinación de cabeza para ser obligado
a retirarse. Cuando en este baile se imita al guajiro con sombrero de
guano, machete al cinto y gesto
amenazante y azorado por los silbos de los espectadores, entonces se titula
Atajaprimo . Esta
descripción nos da una idea del baile preponderante en el siglo XIX, y
lo que se ha perdido en la memoria del tiempo: -En
aquellos momentos el zapateo se alternaba con partes de canto, que hoy
han desaparecido, a veces se ejecuta una tonada por el laúd. -Dice
que no tenía figuras, sólo alguna vuelta, y he sabido por la tradición
oral de muchas figuras realizadas por bailadores virtuosos. -Dice
además, que es un estilo en que se “imita al guajiro, con sombrero de
guano, machete al cinto y
gesto azorado” ¿Es que no era un baile campesino, no era aquel el vestuario
cotidiano? Por lo menos, la gráfica de la época
representa al campesino con sombrero, chamarreta larga, pañuelo
al cuello, bailando con su pareja en casas de campo de vivienda o de curar
tabaco, etc. -No
menciona al calesero negro, ni al campesino que se reunía con amigos en
las bodeguitas de campo a bailar zapateo con un tiple o con percusión
sola, y las figuras virtuosistas de bailar de rodillas, hacer un aro con
su pañuelo y deslizarlo de la cabeza a los pies mientras baila, ponerse
puñales a manera de espolones en las botas y hacer figuraciones peligrosas
bailando con ellos.
Es cierto que era un baile de muchos requisitos y en su etiqueta
entraba que una bailadora bailara con varios zapateadores, pero también
en la gráfica se observa que ella a veces tenía varios sombreros puestos
y había otros en el suelo
a su alrededor. La costumbre era que el hombre solicitara bailar con ella
entregando su sombrero, que ella superponía sobre su cabeza. Luego, cuando
ella deseaba cambiar de compañero le hacía un saludo al bailador que la
acompañaba y entregaba su sombrero al siguiente, que entraba al ruede
a bailar. Todo
esto supone una hermosa danza de cortejo, que en el tiempo ha perdido
estas características. Arboleya
repite muchas de las descripciones de Pichardo, pero distingue dos estilos
de fiesta campesina: --“Llámase
baile de música en el campo los públicos de convite o de pensión donde
hay orquesta y se bailan contradanzas y walses, para distinguirlos de
los changüís o guateques, reuniones con carácter de familiares en que
sólo se baila el zapateo al son del tiple, la guitarra o el arpa y del
canto de los guajiros”. Insiste
en que van unidos el canto y el baile, en que existen tres estilos, zapateado,
escobillado y atajaprimo. -“El
acompañamiento músico del zapateo se llama punto
de arpa o simplemente punto,
y el canto generalizadísimo en toda la Isla, se conoce por el
llanto o por el ay, interjección
que precede a todas las coplas. Luego
describe las distintas formas de improvisar uno a uno, --como en las rondeñas
de Andalucía—y el uso de la décima cantada a partir de la glosa, y
las aclamaciones de los asistentes jaleando al cantador y a la
bailadora. De nuevo, vemos, que no desvincula el canto de la danza, lo
que demuestra que antiguamente se producían a la misma vez. Otras
formas de diversión en los
guateques, en parajes cercanos a las costas donde realizaban largas estadas
las goletas de cabotaje que realizaban el transporte de mercancías
y de pasajeros alrededor de la Isla, fueron los bailecitos organizados
por los marineros para invitar a las familias. En ellos se bailaba con
acordeón, timbal y güiro. Estos pequeños conjuntos,
ejecutaban valses, pollas, danzones. Antes, se habían visto organillos
tocando contradanzas--, que luego iban a las fiestecitas de campo
en los domingos y días feriados. Así
se fue identificando con las poblaciones esta sonoridad de instrumentos
mecánicos que han llegado hasta nuestros días con los órganos de manigueta
y cartones perforados, con repertorios de sones, danzones y actualmente
música moderna. Los pequeños timbalitos—cajas—fueron sustituídos por timpanis
de mayor tamaño, o por tumbadoras. El güiro se cambió por
los grandes guayos. En busca de mayor sonoridad. Los
sitios hoy son los mismos: Casas de campo, glorietas techadas de guano,
sin paredes, patios de tierra apisonada o casas de recreación colectivas
en los modernos barrios rurales o en cabeceras municipales. ¿Qué
ha cambiado de todo esto? ¿Cuánto se ha perdido? ¿Cómo nos hemos enriquecido? Este
Festival Iberoamericano de la Décima tiene la respuesta. En todos nuestros
países puede haber sucedido algo
similar El
zapateo desapareció sustituído por el son en un largo camino de evolución
transculturada que llega a la salsa.
La salsa es internacional. -Del
tiple no queda rastro. Ha
sido sustituído por el tres y el laúd con una vida lozana al haber ya
una escuela de tales instrumentos que califica los instrumentistas jóvenes. El
órgano ya no solo es oriental. Está en toda la Isla, en lugares turísticos
y de diversión colectiva. La La
fiesta campesina es el recipiente dorado en donde se mezclan los caldos
y aromas, donde se escancia la esencia de la cultura
popular cubana.. En
l855 un español radicado en Cuba, Vicente Díaz de Comas, abogado y músico,
estaba tan identificado con nuestra música que compuso varias piezas musicales,
entre ellas un zapateo --de
aquellos que se bailaban y tenían incluida la tonada de punto, y le dedicó
el álbum de obras a la Reina de España, S.M. Isabel II. Aquel zapateo
fue la primera partitura de esta danza
editada en música. Hoy tenemos la oportunidad de escuccharla como
pieza de concierto, al piano. Si
la escuchamos, oiremos cómo eran las tonadas del siglo
XIX que se olvidaron,
que desaparecieron. Hagámoslas regresar. |