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por: María Teresa Linares
Pianista de gran oficio y profesionalidad, participó en los inicios del movimiento del feeling junto a José Antonio Méndez fundador, guitarrista y director del Conjunto Loquibambia Swing, fundado en l946, en el cual Frank ejecutaba el piano, con lo que se vinculó al mundo del jazz. El desarrollo de su habilidad improvisatoria fue una de sus cualidades más reconocidas. Por esta cualidad quizás
fue tan meritoria su participación en el Quinteto de Música Moderna
que dirigía el maestro Guillermo Barreto y su trayectoria en recitales
y actuaciones en clubs nocturnos,
en sesiones de jazz y en descargas como las que recuerdo con la mayor
presencia, en el Museo de la Música y en la Sala García Caturla ejecutando
danzones a dúo de pianos con el Maestro Odilio Urfé. O también las descargas en danzón con el maestro Orlando López, (Cachaito),
en las que hacían prodigios de improvisación
en trío con la paila. Esto es irrepetible, pero nos queda en la memoria
Recuerdo además su labor de pianista acompañante a gemas de la canción,
como Elena Burke y Omara Portuondo cantando a dúo simultáneamente Nuestras
Vidas y Mi corazón es para ti, de Orlando de la Rosa en el que Frank hacía un acompañamiento digno
de un lied de Schubert; o la excelente grabación de Ela Calvo de la canción
Tardes Grises de Sindo Garay, en la que Frank también acompaña
a dúo con el guitarrista Julio Ramírez, convirtiendo la excelente canción
en una obra lírica de concierto. El contenido de sus discos, desde el primero, con danzas y danzones de autores casi desconocidos que dormían en los archivos de la Biblioteca Nacional; los de contradanzas y danzas de Saumell, Cervantes y Lecuona, que fueron grabados posteriormente, los discos de jazz y las descargas pianísticas que recogen sus obras magistralmente interpretadas, nos producen momentos de inigualable placer estético que son la memoria y el legado del maestro a la posteridad.
María Teresa Linares Savio. Agosto del 2001. |