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por: María Teresa Linares ver
partitura original del himno nacional (se
abre en ventana nueva) El Himno Nacional es, junto a la
Bandera y el Escudo, un símbolo nacional. Fue compuesto por Pedro Figueredo
e instrumentado por Manuel Muñoz Cedeño. Su música y texto los tenemos interiorizados desde niños. Lo cantan todos los cubanos en las ocasiones oficiales señaladas y en otros momentos guiados por la espontaneidad y la emoción de su contenido. Su estructura musical y poética sigue el patrón rítmico de una marcha, está dividido en dos partes que se complementan en la música desde el punto de vista melódico y formal. El
texto en estrofas de cuatro versos decasílabos corresponde a las estructuras
que se usaban en el siglo XIX para las canciones cubanas. Recuérdese la
canción La Bayamesa, de Céspedes Fornaris, que de canción de amor devino
en canción patriótica en representación de la mujer cubana.
Las
formas de expresión que aparecen en el texto sólo se usaban en los poemas
y no corresponden al habla popular ni a las estructuras actuales del idioma
español que se habla en Cuba, pero para el pueblo, el énfasis del imperativo
¡Al combate corred bayameses! / Que la patria os contempla orgullosa -
resulta un mensaje directo que es comprensible aún para los niños.
Así, los himnos impelen, estimulan a la
acción, mueven los valores patrióticos y morales que nos impulsan
a alcanzar los más nobles propósitos. En este sentido podemos recordar
otro himno que fue muy popular y nos ayudó a ganar una gloriosa batalla,
la de la alfabetización. En tiempo de marcha también, pero con estructuras
más actuales, lo escuchamos cantar a los héroes de aquella batalla, los
alfabetizadores, y hasta a los niños que en los parques tomados
de las manos, repetían en tiempo de marcha lo que hoy pudiera ser un fragmento
de rap:
Lápiz, cartilla, manual: Alfabetizar! Alfabetizar! La fuerza de la música ha estado presente
en todas las ocasiones en que ha sido necesario consolidar
un propósito, narrar acontecimientos, estimular el espíritu de lucha.
Otro ejemplo es la Guajira Guantanamera, que todos los cubanos la cantan
utilizando como texto los Versos Sencillos de José Martí. ¿ Qué cubano
no los conoce de memoria desde su primera infancia?. La Guantanamera
original era una seguidilla de décimas que narraba un hecho social en
cuatro o cinco décimas sin interrupción, pero como muchos cubanos no saben
improvisar, se generalizó la costumbre de cantarla con los versos sencillos
porque se ajustan a los motivos musicales en octosílabo, y hoy,
en cualquier acto masivo se canta por todo el pueblo y se ha extendido
a otras partes del mundo, llevando el mensaje de identidad y cubanía.
Las partituras originales del nuestro himno desaparecieron en el incendio de Bayamo, pero el autor repitió la escritura de la partitura para voz y piano a petición de una amiga, y ésta, también original, se conserva en los fondos del Museo Nacional de la Música, y se expone al público en esta conmemoración. Permanentemente se muestra una copia junto a la efigie en plumilla de Perucho Figueredo junto a una bandera cubana. El Museo atesora también una colección de partituras y grabaciones del Himno en distintos soportes como son cilindros y discos de fonógrafo, discos de placas perforadas en cajas de música y una caja de cilindro de púas, que son mostrados en esta efeméride.
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