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La música en la República. por: María Teresa Linares Al instaurarse la En otros niveles de la población se conocían fiestas populares tradicionales como los carnavales, las fiestas de la Cruz de Mayo, las fiestas patronales o de carácter familiar que atraían a grupos musicales que amenizaban los bailes; o a grupos de cantadores como las Tandas de Guaracheros, los trovadores y los campesinos decimistas. En los salones elegantes y en bailes más populares se habían bailado valses, polkas, rigodones, galops, de origen europeo pero también contradanzas y danzas cubanas que dieron origen al danzón. El carácter privado de las fiestas daba lugar a una sectorialización por la división de clases existentes, pero cada uno de estos sectores tenía ya definida su música desde los primeros años del siglo XIX en los que apareció un teatro vernáculo con definiciones nacionales en la música, los temas y personajes, desde donde se desarrolló la guaracha como primer género musical del teatro y se afianzaron los estilos de la canción lírica cubana y la canción popular. Allí también se fueron perfilando los conjuntos instrumentales, como la orquesta típica o de metales, los dúos y tríos, los órganos de cilindros, los conjuntos de acordeón timbal y güiro y los de tiple y güiro que acompañaron a decimistas. Los rasgos nacionales en nuestra música estaban ya definidos,
de manera que durante el siglo XX se produjo una identificación
de sus caracteres principales y un proceso de transculturación que llevó
al desarrollo de algunos de los géneros de danza y canto y a la desaparición
de otros. En las dos primeras décadas del siglo, apenas si en
poblaciones de campo se bailaban polkas ejecutadas por organillos o conjuntos
de carnaval "como en Remedios y Camajuaní--, se dejó
de bailar un gran número de danzas, como la habanera y el vals. La cuadrilla,
el galop y el rigodón desaparecieron sustituidos por el pasodoble español,
los One y Two step norteamericanos y el tango argentino. Un acontecimiento importante fue el invento del disco
fonográfico y el establecimiento en La Habana, en l906, de la primera
agencia distribuidora para la América Latina. Comenzaron a grabar artistas
populares: orquestas de danzón, trovadores campesinos, cantadores de canciones
populares, artistas del teatro vernáculo, y cantores líricos, la primera
de los cuales fue la soprano cubana Chalía Herrera. Este medio de comunicación En aquel mismo momento de inicios de la República se
dio a conocer por dos compositores de danzones, Papaíto Torroella y
Antonio María Romeu, una nuevo conjunto para ejecutar danzones al que
se le llamó charanga francesa, al cual se le eliminaban todos los
instrumentos de viento excepto la flauta, se cambiaba el timpani
por una pailita, y se le incluía el piano. Este cambio fue fundamental
por la anuencia que recibió de inmediato. El piano había sido desde
el siglo anterior un instrumento concertante presente en todas las casas
elegantes, y proliferaban los maestros de piano que interpretaban
danzones a petición de las familias. Al ser un pequeño grupo --
así lo definen los diccionarios antiguos --, la charanga se prestaba para
ejecutar danzones en pequeños locales o casas de familia, y la presencia
del piano en ella permitió el desarrollo de un virtuosismo, no sólo del
piano sino de la flauta y otros instrumentos que a través del siglo
XX demostrarían su importancia. En estas dos primeras décadas también se desarrolló el son, género que se conocía en las zonas rurales de la antigua provincia de Oriente y cuyos elementos de estilo fueron integrándose en la música urbana.
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