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por: María Teresa Linares (Trabajo realizado como preámbulo a otros de distintos autores sobre el acontecer musical desde 1900 hasta l999, publicado en la revista Salsa Cubana) Grandes acontecimientos ocurrieron en la música cubana en el siglo XX, de los cuales disfrutamos hoy sus resultados a causa de la participación protagónica de los creadores, instrumentistas e intérpretes vocales que han labrado este largo camino. La cancionística, el teatro y las danzas que nos acompañaban desde el siglo anterior con caracteres ya nacionales, eran formas cristalizadas, con algunos elementos que servían para identificarlas en las capitales europeas y americanas.
La canción
popular, con distintos estilos o especies, cantada por intérpretes creadores,
solistas o en grupos acompañados de guitarra, tuvo una amplia difusión
en teatros y cines silentes con creadores venidos de otras provincias
como Sindo Garay, Rosendo Ruiz, Alberto Villalón, Manuel Corona y María
Teresa Vera. La canción lírica ocupó los escenarios de los teatros habaneros
con obras de Jorge Anckerman, Gonzalo Roig, Jaime Rodrigo Prats, Eliseo
Grenet, Moisés Simons y Ernesto Lecuona, el compositor más prolijo y reconocido
mundialmente. Para interpretar las obras de estos autores se distinguieron
artistas líricos que participaban en los conciertos de música cubana,
organizados primero por Sánchez de Fuentes y Anckerman, luego por Ernesto Lecuona, promotor importante de
artistas para los que escribía obras especialmente, en los que se destacaron
Caridad Suárez, María Fantoli, Junto a este desarrollo, que puede centrarse en las tres primeras décadas del siglo XX, surgían inquietudes intelectuales contradictorias con la política imperante, que producían movimientos como la Protesta de los Trece, el Grupo Minorista y el movimiento hacia la valorización presente en nuevos aspectos de la cultura nacional, como fue el Afro cubanismo, liderado por pintores, literatos, músicos y poetas que representaron en su obra aspectos importantes de la cultura material, el pensamiento y la música del negro como parte de nuestra integración nacional. Fernando Ortiz y sus estudios etnográficos y sociales, Nicolás Guillén, con sus Motivos de Son, Amadeo Roldán y Alejandro García Catarla, con obras sinfónicas en las que integraban elementos raigales de la música afrocubana, los pintores Mariano Rodríguez, Carlos Enríquez, Eduardo Abela y otros, Alejo Carpentier que realizó investigaciones con Amadeo Roldán, y luego escribió los libretos para la Rebambaramba y el Milagro de Anaquillé, y el libreto de Manita en el Suelo, de A.García Caturla , fueron índices destacados de un inicio y desarrollo de la vanguardia en las artes y letras cubanas. La creación en los primeros años de los veinte de dos orquestas sinfónicas, una por Gonzalo Roig y Ernesto Lecuona, y otra por Pedro Sanjuán y Amadeo Roldán la fundación de la radio por Luis Casas Romero y luego la de una Coral por María Muñoz de Quevedo fueron los instrumentos que posibilitaron el estreno de grandes obras de autores cubanos y universales como Lecuona, Roig, Roldán, García Caturla. Se estrenó en Cuba la IX Sinfonía de Beethoven, La Vida Breve y Noches en los Jardines de España, de Manuel de Falla, La Obertura sobre temas cubanos, de Amadeo Roldán, entre otras. Este fue el inicio de una serie de cambios favorables a la cultura que se desarrollaba por instituciones no oficiales en las que tomaban parte grupos, y sociedades y patronatos que apoyaron económicamente estos esfuerzos. La Sociedad Pro Arte Musical, La Sociedad Lyceum Lawn Tennis Club, y otras, tuvieron un rol importante que favoreció la presencia de artistas extranjeros de primer nivel, la Fundación de grupos, como el de ballet que culminó en el Ballet de Cuba, el de guitarra, de donde surgió la Sociedad Guitarristica, además de la formación de cuartetos, conjuntos de cámara, la Orquesta de Cámara de la Habana, etc. El son se conocía desde principios de siglo, pero fue aceptado como género bailable de fuerza pujante al organizarse el Sexteto Habanero en l920 y grabar los primeros discos. Ya se habían grabado discos de trovadores con todos los estilos de canción, y los soneros comenzaron a sumar a sus sones ancestrales, la fusión de canciones conocidas con un montuno final, que dio como resultado el bolero-son, la guaracha-son, la guajira son, etc. para quedar luego como formas diferenciadas dentro de la gran expansión de lo son. La ampliación del sexteto al conjunto, la adopción de los elementos del son por los jazz band y las charangas, la entrada de un cantante a éstas a través del danzonete y los cambios posteriores del danzón clásico al danzón de nuevo ritmo, establecieron una serie de cambios en la música bailable, que se exportaba a través del disco, jiras de grupos y artistas, que sentaron base para los cambios que ha tenido la música cubana a partir de los cincuenta. La cancionística también encontraba nuevos medios de expresión. La radio, el disco y el cine sonoro nos comunicaban con sonoridades novedosas que adoptaban los creadores e intérpretes. El bolero había cambiado su estructura rítmica al sonearse, y los compositores creaban arreglos instrumentales para conjuntos, bandas de metales con piano -un jazz band cubanizado--, y buscaban intérpretes con nuevas formas de expresión. Luego, la presencia de autores-intérpretes que se acompañaban de guitarra y creaban melodías y armonías novedosas, textos intimistas, de clara influencia norteamericana, iniciaron el movimiento llamado feeling, que llegó para quedarse y definir luego los siguientes cambios El danzón de nuevo ritmo abría posibilidades de cambios que determinaban nuevas coreografías y surgían el mambo y el chachachá como nuevos estilos de baile de pareja desenlazada, con participación colectiva en ruedas de casino. Mientras las orquestas introducían coros cantados por los propios músicos en sustitución del solista que había representado un amplio cancionero de danzones cantados. La docencia de la música,
sostenida por instituciones
y conservatorios privados y el Otra institución que agrupa intelectuales de vanguardia es la Sociedad Nuestro Tiempo, que promueve exposiciones, cine de arte, conciertos de música de vanguardia, conferencias, funciones de teatro y danza. Los cambios, variantes, modificaciones y fusiones que ocurrieron en cinco décadas, promovidos siempre por jóvenes, llegan a los sesenta con nuevas y revolucionarias transformaciones: Se crean las Escuelas de
Arte, el Teatro Nacional
de Cuba, y en él se reorganiza la La televisión
es el otro medio, que con el disco, ha contribuido a la divulgación
y popularización de todos los cambios y transformaciones que ocurren en nuestra
música. La llegada de nuevas sonoridades "como la importante presencia de los Beatles" el arribo y aceptación de los instrumentos electroacústicos y la capacitación musical de los compositores e intérpretes musicales de forma masiva, ha permitido expresiones de la música cubana de todos los géneros, siempre liderada por los más jóvenes, que expresan una nueva canción: la Nueva Trova. Nuevos estilos en la instrumentación, formatos y especies genéricas
de canto y baile,
recurrencia a estilos anteriores, siempre con un
nuevo lenguaje, en la música bailable y la cancionística, por una
parte, por la otra, las orquestas
sinfónicas con integrantes de nueva formación en nuestras escuelas de
arte, un sólido movimiento coral, con cantorías infantiles, el estreno
de obras sinfónicas, solistas y corales de compositores jóvenes, son el
resultado de
un programa consciente,
dirigido a cubrir las necesidades estéticas y creativas del pueblo cubano
y realizado por las instituciones oficiales creadas
luego del triunfo revolucionario
en l959, y sostenido por aquellos intelectuales de pensamiento
progresista que desde mucho antes, esperaban que el pueblo cubano alcanzara
estos logros que disfrutamos hoy:
la música cubana se reconoce en el ámbito mundial a través de la
música popular y de la música de concierto. Nuestros músicos
han alcanzado éxitos y premios internacionales, el virtuosismo
actual es el producto de su alto nivel educacional, los maestros,
que durante muchos años elevaron la calidad de la docencia, son reconocidos
con grandes premios y estímulos que se han creado para
calificar y enaltecer su obra. |